La crisis

Pues sí, en un momento tan caliente me atrevo a hablar de la crisis, sé que este post puede sentar bien o sentar mal, pero seguro que no deja a nadie indiferente.

Llevo una semana complicada, de hecho llevamos ya unos años complicados, años en los que tod@s andamos luchando contra una crisis económica muy fuerte, pero parece que en España es más fuerte y en Valencia ni te digo. Bueno el ser humano siempre es capaz de pensar que lo suyo es lo peor, pero me vais a disculpar pues creo que esta crisis económica nace de un crisis de valores y de una mala interpretación del concepto mediterráneo.

Much@s sabéis que hace un par de meses estuve por Marruecos, también es Mediterráneo, allí la vida pasa tranquila, no hay prisa, aunque aparentemente sea frenético el ritmo, pero las cosas tienen su tiempo, eso sí: las cosas se hacen. Una mesa tardará una o dos semanas o uno o dos días en ser creada por un artesano carpintero, pero os puedo asegurar que ese hombre se entregará a la mesa hasta que ésta quede acabada.

Y entonces, ¿qué pasa a este lado del estrecho?, pues pasa que aquí primero planificamos la mesa, luego la comentamos con l@s amig@s en el bar, decidimos su forma, colores y materiales. Luego vamos a por el material lo miramos, lo observamos y tras todo esto comenzamos la mesa, sin prisa, hay que almorzar (no me voy a morir de hambre!!), hay que comer (llevo 5 horas ¿trabajando?), por la tarde unas cañitas y ya si acaso mañana la termino porque son las 6 y me voy a las 7 y media, así que no me da tiempo a nada.

Tras 12 años como empresario contratador estoy harto de personas que vienen llorando porque necesitan trabajar, pero no entienden que en tú trabajo tienes que sumar para la empresa, que la supervivencia de la empresa es tu propia supervivencia. Gracias a la crisis la gente ya no va pensando que si el curro me exige mucho ya, si acaso, cambio de empresa y punto. No pipiol@s, ahora ya no, y sin embargo cómo no hay faena me pongo a leer el periódico, a mirar el facebook o incluso me llevo el móvil o la tableta para pasar el rato. Claro, cómo voy a saber yo que las estanterías tienen que estar limpias o que esas copas de cava hace un mes que no se usan y tendrán polvo, quién iba a imaginar que la bodega acumula polvo y hay que limpiarlo o que el almacén debe de estar ordenado, a mi no me pagan por pensar.

En este país y en esta ciudad, la gente no lucha por su empresa, no suma, salvo aquellos cuya empresa es la nuestra propia o casos excepcionales de personas tremendamente responsables (por lo general mal mirados por el resto de trabajadores), el resto se limita a preguntar:¿cuándo cobramos?, sin plantearse que hace días que no entra una mesa por la puerta, que cuando entra faena están tan viciados a no hacer nada que casi les molesta, (aunque no lo muestren al cliente externo), que si viene doblete de fallas están reventad@s y son personas que nunca han superado los 30 (es norma de mi empresa). 

Señoras y señores yo voy a cumplir 40 años y no he cogido una baja en mi vida. Jamás he faltado a trabajar, he dado servicios sentado en un taburete con un cólico nefrítico de aúpa, y sólo me he ido a casa cuando unos buenos amigos han venido y me han echado literalmente, porque yo quería estar en mi puesto. Y no, no soy un superhéroe ni un ejemplo de trabajador, sólo soy una persona que cuando tiene que trabajar, trabaja #ypunto, sea cuando sea.

No, no es sólo un problema económico, es un problema de actitud, aquí cualquiera con un mac en casa es emprendedor, esta palabra me produce urticaria, llevo 12 años trabajando en mi propia empresa, invirtiendo todo lo que tengo en ella, siendo empresario, pero nunca emprendedor, no he abierto ningún camino, ninguna administración me ha ayudado y, salvo casos muy puntuales, l@s trabajadores siempre han estado más pendientes de cuándo llegan las vacaciones, cuándo se cobra o cuándo se acaba el servicio para ver a sus novi@s que de cuántos clientes van a venir, cómo puedo apoyar mi empresa o qué puedo aportar para hacerla crecer. Y os puedo asegurar, muy a mi pesar, que hasta los más espabilad@s que parecían prometer al cabo de 2 o 3 meses se han relajado y han adoptado la postura de: me cruzo de brazos y espero que lleguen los clientes,  o la segunda opción de: me hago emprendedor y curro ¿para mi?. Yo nunca he trabajado para mi, trabajo para toda la gente que me rodea: trabajadores, proveedores, clientes y colaboradores. Eso sí trabajo conmigo y organizo mis objetivos, estrategias y modelos de negocio.

Lo siento mucho señoras y señores pero mientras no empecemos a sumar en vez de a restar en nuestras respectivas empresas, creo que va a ser muy difícil el poder generar empleo. Ojalá esté equivocado, ojalá 😦

Y que conste que amo esta profesión tal y como ya comenté en un post anterior: Afortunado: la Cara y la Cruz
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