Yo también creí en el trending topic

Cuando era pequeño fui a un colegio de curas, de esos que están en el ensanche, donde los jóvenes burgueses somos formados bajo la rectitud cristiana con valores tales como la solidaridad, el respeto, la condescendencia, el perdón,etc.
Lo que más me sorprendía entonces era como podían predicar todo esto si luego no lo cumplían, mi adolescente cerebro no lograba entender que me hablaran de respeto y luego despreciaran a todo aquel que no creía en sus principios.

Han pasado más de 30 años y me doy cuenta que, lamentablemente, esto es un denominador común en el ser humano. Llevo unos 3 años en las rrss y empiezo a morderme el tuit, borrar entradas, escribir posts que nunca verán la luz y masticar en silencio muchas de mis opiniones y me sorprendo a mi mismo ante esta actitud. Para los que no me conocen les diré que soy un exhibicionista por naturaleza, me gusta contarlo todo, meter cizaña y ser un poco troll, pero últimamente ya me he cansado de esto, seguramente es por ello que he escrito este post.
Curiosamente los que “manejan” el social media, esos mismos que publican en sus canales lo de la libertad de expresión, lo de no vender humo, lo de la profesionalidad y lo de decir siempre la verdad son los que ahora ocultan sus intenciones.
Fotógrafos reconvertidos en social media strategist (término que todavía no entiendo), parados que dicen ser emprendedores, fontaneros que son CEO (un término curioso) de blogs con 15 seguidores y persona sde todo tipo y condición que abren grupos secretos en Facebook, hacen peticiones por mensaje privado y se cuentan, como si de una mafia se tratase, las directrices a seguir, qué deben compartir y cómo. Te hablan del target, del hueco de mercado o de modelo de negocio como si fueran brokers o grandes gurús(de este término hay hasta libros) del mundo económico-empresarial.

El intrusismo profesional no es nada nuevo, hace ya mucho que se dan cursos de cocina, sala o sumillería sin respaldo de ningún estamento oficial, véase universidad, instituto o el propio ministerio de educación, el social media no iba a ser menos. Lucen sus títulos (sin ningún valor oficial) y se escudan en sus followers o el tiempo que hace que tuitean como única muestra de su valía. No pueden permitir que nadie desmonte su brillante currículum de CEO, conferenciante y/o ponente, y curiosamente, siendo los más ocupados, son los más activos en este mundillo y los que critican la venta de humo.

Estos mismos son los que te proponen comidas donde invitas a unos blogueros (bonita afición que algunos presumen de llamar profesión) y te hacen trending topic o acciones de social media que harán llenar tu local. Te dicen que necesitas una página de facebook y un twitter y que ellos saben cómo hacerlo y te van a ayudar, eso sí, sacando su correspondiente beneficio.
El refranero popular es muy sabio:”dime de qué presumes y te diré de qué careces“. Los tuits todavía no son aceptados por Iberdrola para el pago de sus servicios ni ser trending topic sirve como aval para renovar tu póliza de crédito.

Ahora, tras toda esta acidez, quiero romper una lanza en favor de los auténticos curritos, los profesionales del social media, gente que trabaja 8 horas frente a un ordenador rodeado de todo tipo de fetiches frikis y artefactos extraños, personas que casi no tuitean, salvo cuando salen de fiesta o están en algún sarao. Son trabajadores que día a día planifican campañas, desarrollan estrategias y están tan inmersos en su trabajo que apenas les queda tiempo para ver más.
Tienen 3 pantallas frente a sus ojos, con diversas monitorizaciones de hashatgs y menciones, pero no hablan de social media no, venden juegos, cafe, tiendas Online o campañas de grandes marcas, tienen muchos seguidores y algunos los consideran “influencers” pero cuando los conoces, interactuas con ellos y ves su trayectoria entiendes que son los auténticos héroes del social media. Son la gente que trabaja (y cobra) por desarrollar perfiles de marcas o personajes en las redes y a pesar de su frikismo, los veréis tuitear poco con sus cuentas, porque ellos están trabajando y, al igual que yo no cocino en casa, ellos no tuitean en el bar.
También hay blogueros aficionados que se toman muy en serio su blog y cuidan hasta el más mínimo detalle, procurando ayudar a dar a conocer tu negocio, intentando compensar la atención recibida y procurando conseguir que tus potenciales clientes acaben visitando tu casa y compensando con su consumo las deferencias que recibieron.

Como conclusión diré algo que ya he repetido hasta la saciedad y que podéis ver en cualquiera de las entrevistas o podcasts que me han hecho: las rrss no son la panacea y las PYME’s han de formarse pero no obsesionarse y mucho menos pagar por la gestión de sus cuentas, como mucho por la formación y el asesoramiento en sus primeros pasos, pero poco más, pues es insostenible el coste y su retorno.

Como podéis observar la iglesia católica perdió conmigo a un cristiano gracias a su evangelización y algunos de estos evangelistas del social media están perdiendo a muchos creyentes cayendo en la misma actitud. Pero hay que verlo siempre de manera positiva, al igual que el 80% de los católicos declarados españoles no sigue las directrices de su iglesia, el 80% de los usuarios de rrss no interactua con sus perfiles.

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