Ese virus llamado solidaridad

Aquell@s que me conocen saben bien que siempre he defendido la solidaridad y ayudar al prójimo como un valor y principio fundamental del hecho de ser persona. Siempre he defendido que está bien luchar por que no se extinga el amazonas, pero muy cerca tenemos otros espacios, acciones y personas que necesitan de nuestra ayuda, aunque eso no resulte tan molón frente a la sociedad que nos rodea (y su consiguiente reconocimiento social) , pues la solidaridad suele practicarse en la intimidad.

Durante quince años de mi vida dediqué gran parte de mi tiempo libre a acciones solidarias, apoyando pequeños colectivos de nuestra ciudad tales que necesitan colaboradores, desde minusvalías hasta familias de acogida, pasando por terminales de SIDA, familias de acogida o niños oncológicos.  Creo firmemente que la crisis que ahora nos acontece es una crisis de valores, es cierto que se refleja como una crisis económica que hace tambalear un falso estado de bienestar, pero la esencia es que estamos cada vez más cerca del “perro come perro”. La superviviencia como factor común de una sociedad en la que los individuos luchan por su bienestar propio sin importarles las consecuencias que puedan tener en su entorno.

Sí vale, tod@s somos muy solidari@s firmando las peticiones de Avaz o Change.org pero creo que pocos aplican esto en nuestro día a día, aunque conozco muchos casos que sí, quizás porque intento rodearme de personas, más que de humanos, pero creo que deberíamos empezar a pensar en la viralización de la solidaridad, al igual que viralizamos contenidos en la red. La próxima vez que tu anciana vecina intente subir la compra con su dolorida espalda, párate a pensar si puedes echarle una mano, cuando esa señora intente subir el carrito del niño al bus, quizás puedas ayudarla, incluso ese vecin@ con el que nunca has hablado, esa familia que sabes que lo está asando mal, o ese amig@ que acaba de ser padre/madre, puede necesitar de tu ayuda, poco cuesta echar una mano al prójimo sin necesidad de publicar a los cuatro vientos que somos muy solidari@s y molones.

Emanciparte de tu esclavitud mental
Nadie excepto nosotros mismos puede liberar nuestras mentes

Aquí dejo mi humilde reflexión, confiando en que algún día la solidaridad se transmita como un virus pandémico que consiga llegar a cada rincón de este planeta, yo de momento aportaré todo lo que pueda y educaré a mi pequeña princesa recordándole algo tan sencillo y tan importante como que “compartir es vivir” y que todo el bien que produzcas a tu alrededor redundará sobre ti, aunque el resultado sólo sea tener un sueño más tranquilo, puedo asegurar que valdrá la pena.

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Categorías: Cábalas y más cábalas | Deja un comentario

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