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Como descubrir si tu cita es con un/a cociner@ en 10 sencillos pasos

El otro día me hicieron ver algo que sencillamente me sorprendió aunque para mi es el día a día y va a ser que es muy fácil descubrir a un/a cociner@ sin ni siquiera preguntar, sólo fíjate en estos 10 sencillos puntos:

1.- Siempre que le pides algo, bien sea la sal, el móvil o que te alcance algo la respuesta es firme y contundente: OÍDO.

2.- Fíjate en sus manos, las UÑAS son la mínima expresión, es más en muchos casos ni existen.

3.- En el dedo índice de la mano que use (diestra o zurda) tiene un gran CALLO en la base interna del dedo, es dónde se apoya el cuchillo.

4.- Sus brazos lucen llenos de CARDENALES, QUEMADURAS O CORTES cicatrizando, es lo que tiene trabajar con cuchillos y fuego.

5.- Si lo invitas a casa a cenar seguro que te dice que los cuchillos no los tienes AFILADOS o que no se corta sobre tabla de madera que está prohibido.

6.- Si en esa invitación coge un DELANTAL intentará darle dos vueltas al lazo atándolo delante y posicionando dos trapos a los lados a modo de pistoleras.

7.- Si por el contrario vas a un restaurante OLFATEA los platos cuando llegan a la mesa y en algunos casos verás que introduce su dedo para comprobar la temperatura del plato o probar la salsa que le acompaña, es lo que tiene ser artesan@ y trabajar con las manos. Otro detalle importante es que casi siempre dejan PROPINA, muy mal han de hacerlo para que no la dejemos

8.- Cuando vas de viaje con ell@s lo primero que buscan es dónde está el MERCADO y te llevan a pasear por él como si de un museo se tratara, olisqueando los puestos del pescado y mirando las fruterías.

9.- Cuando la cita es espontánea y en casa no hay de nada, cuando mira tu despensa o nevera lo que tú consideras restos él/ella ve un menú completo de 3 platos.

10.- Y sin con todo esto todavía no lo has descubierto, seguro que en vez de acercarse a besarte te dirá que tu colonia huele a vainilla, frutos rojos o azahar para luego darte un buen BOCADO :p

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¿Profesional?

Para escribir este post me vais a permitir que me libere de la falsa modestia, de los prejuicios y de esa rémora fruto de la educación que nos hace recordar que debemos ser humildes, yo le añado que la humildad y la sinceridad no están reñidas.

Han sido cientos las ocasiones en las que he oído a comensales y amigos decir que ellos cocinan, que su madre cocina, que su mujer/marido cocina, que su hijo cocina y todos ellos muy bien, quizás fueron decenas los que dijeron: “me voy a montar un restaurante porque cocino muy bien”. A todo esto sólo he de decir que por tener tijeras en casa no soy peluquero ni el hecho de tener una llave inglesa me hace fontanero.

Nuestra profesión nos permite crecer y descubrir cada día nuevas técnicas de cocina, antiguas recetas, pequeños trucos que día a día enriquecen nuestra profesionalidad, pero no hay que olvidar que todo ello se inició con una formación, en mi caso dos años de FP y un máster en sumillería, amén de los cursos de reciclaje que voy realizando y la experiencia con otros colegas así como mi paso por locales como El Bulli.

Si a esto le añadimos que la plancha con la que trabajo tiene una potencia calorífica que dobla la capacidad de cualquiera de hogar, que el horno de convección vapor que uso es un animalito que consume 10kv de trifásica y que la potencia calorífica que tienen mis fogones es de 6000 kcal/h mientras que las más potentes de hogar no llegan a 4000, veremos que ser cocinero profesional es algo más que saber cocinar.

Ser profesional es estructurar un menú de manera que en el mismo encuentres una dieta equilibrada de frutas, verduras, carbohidratos y proteínas, además de combinar técnicas de cocción para no repetir ni producto ni técnica, pero de esto hablaré en un próximo post.

En conclusión, ser cocinero profesional es ser un apasionado de la gastronomía, tener un orgasmo al ver las agallas de un pescado fresco, salivar al observar la grasa amarilla de una pieza de vaca vieja y sobre todo optimizar los recursos técnicos y de producto de temporada para que el comensal sólo se preocupe de disfrutar y de divertirse, pues para eso nos pagan, para ser su ocio.
Confío en que nadie vea malas formas en este post, pero visto lo visto y visto el futuro de nuestra restauración me declaro desde ya cocinero indignado que no quemado.

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