Archivo mensual: febrero 2012

El CaMarero Virtual o Comunity Manager

Ya sé que se ha hablado mucho del tema, ya sé que escribí una nota en Facebook hablando de esto, pero creo que es interesante aportar la visión de la PYME de esta figura tan usada, maltrecha y parafraseada, que nadie sabe muy bien qué hace ni a qué se dedica, por no hablar de lo que debe cobrar o el valor de su trabajo.

Pues bien, daré sólo una pincelada al hecho de que es la persona que atiende a nuestros clientes en las redes, de eso ya hablé, de cómo resuelve sus dudas, les ayuda con sus sugerencias, les reserva mesa y les indica dónde aparcar el coche o cómo llegar a casa. 

Y sólo doy una pincelada porque también es la persona que establece la estrategia de comunicación, no puedes contar lo mismo todos los días, en qué Redes Sociales se ha de publicar y en qué tono se ha de hacer, recordad que en twitter sólo tienes 140 caracteres, qué se ha de comunicar en cada momento, no vas a hablar del día del Padre el día de San Valentín. 

Otra parte muy importante es saber en qué redes hemos de estar, creo que un restaurante no pinta nada en una red de Cirujanos plásticos, no porque ellos no sean público objetivo sino por que no utilizarán nunca esa red para buscar un restaurante para cenar, es más probable que busquen en Foodspoting un plato chulo o lean algún comentario de Verema. Tampoco debemos de olvidar que todo esto se ha de hacer de una forma, coherente, homogénea y corporativa, es decir, de la misma forma y en el mismo tono, no podemos llamar Sargantanitos a los fans de Facebook y Sarganpajaritos a los Followers de Twitter. También es el responsable de navegar por los mares de internet para encontrar todas aquellas personas que pueden buscar un negocio como el tuyo, la semana pasada una chica preguntaba a sus 54 followers dónde comer en Valencia, nuestro CM contestó a su tuit y una mesa de dos fue ocupada, ¿creéis que esa chica hubiera obtenido respuesta de sus followers?, ¿creéis que hubiera llegado hasta Sargantana?, yo creo que no

Y, por último, quiero cerrar este post dejando una pequeña reflexión: Esto lo puedo hacer yo sin pagar a nadie no?, claro que lo puedes hacer tú sólo!!, cuando termines de hacer la compra, preparar la mise-en-place del servicio, recoger el restaurante, diseñar los nuevos platos, pasar los albaranes del día, ir a comprar velas, negociar dos menús de grupos, lidiar con el banco tus comisiones y la renovación de la póliza, catar vinos nuevos para la carta y visitar al carnicero para conocer las calidades del producto, estoy seguro que disponemos de dos horas para atender a las Redes Sociales, lo único que falla en este planteamiento es que, en redes, un minuto es un día, y un día una eternidad, si quieres cenar hoy con tu chica, no esperarás una respuesta mañana. En nuestro caso, la respuesta siempre es casi inmediata.



P.D.: Aprovecho para presentaros a Daniel Ortega, nuestro CaMarero Virtual, es él el que me libra de todo este trabajo y además lo hace mejor que bien, por algo somos el restaurante más 2.0, el que muestran en todas las charlas de buenas prácticas en redes sociales y el ejemplo preferido de nuestros amigos en sus charlas, y sino que se lo pregunten a Clara Soler, Benet M. Marcos, Miguel López, Ricardo Hoyos o Marta Bonet

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Afortunado: la cara y la cruz

En mi último post os contaba que estaba cansado, así que ahora quiero contaros lo afortunado que me siento, por aquello de la de cal y la de arena, y además se lo debo a una persona que me ha dejado entrar en su alma y que, a diario, sufre los inconvenientes de que tu pareja sea afortunad@.
 
Pues eso, afortunado porque hace 14 años empecé a desarrollar una profesión que se ha convertido en mi pasión: restaurador (según la RAE: 3. m. y f. Persona que tiene o dirige un restaurante. U. t. c. adj.). Una profesión que, dependiendo del tipo de local en el que se desarrolle, puede llegar a consistir en lo que la mía es hoy por hoy: “cuidar y mimar a las personas”. Dedicarles todo tu cariño y tu tiempo para que disfruten del rato de ocio que tienen. Trabajar el ocio es muy bonito, tus clientes siempre están contentos, relajados, disfrutando y eso se transforma en momentos realmente mágicos. 
 
Tengo mil anécdotas en mis recuerdos, pero hay algunas que me ponen los pelos como escarpias, cuando alguien se levanta de la mesa y simplemente te dice: “quiero abrazarte porque me has hecho muy feliz”, cuando en la mesa 10 se declaran su amor y se piden matrimonio, cuando en la mesa 6 le cuenta ella a él que van a ser papás, cuando los de la mesa 12 se dan un beso furtivo o cuando en la mesa 2 miran con ilusión a nuestro equipo en la cocina. Cuando aquella niña, hoy amiga, entró por primera vez en la cocina a darle las gracias al equipo por ese postre de chocolate o aquella boda en petit comité que acabó conmigo pinchando y todo el equipo e invitados bailando. Son innumerables los momentos bonitos, los momentos mágicos que he vivido y sigo viviendo. Si a esto le añades el evento de la Cena de los Sentidos, entonces ya sobran las palabras para transformarlas en una sonrisa permanente.
 

Pero todas las monedas tienen una cruznuestra gente. Soy feliz padre de la niña más bonita del mundo, lo siento soy su padre :), y durante varios años he vivido con ella, con su mami y con su hermano mayor. Salir un domingo a trabajar y acercar a tu niño a casa de los iaios e intentar explicarle que te vas a trabajar para recoger dinero y comprarle juguetes conlleva recibir una respuesta inesperada:“tío yo no quiero dineritos, quiero estar contigo”. Dejar a tu hija en casa de una maiga, los iaios o tu hermana para irte a trabajar, a veces se transforma en un llanto inexplicable que taladra tu alma porque no quiere quedarse sin ti. Salir un jueves a trabajar a las 20 horas cuando tu pareja llega a casa con ganas de ti y encontrártela durmiendo cuando vuelves a las 3. Acostarte cada noche besando 3 cuerpos dormidos sin poder recibir respuesta a tu beso y tus caricias. Dejar a tu pareja un sábado o un domingo soleado de primavera todo el día sola porque tú tienes que dar de comer a un montón de familias que hacen lo que a ti te gustaría hacer. Hay otras aún peores como enterarte que tu padre está ingresado a punto de morir en pleno servicio de sábado noche con  la sala a rebosaro recibir una llamada que te dice que tu hija está ingresada un viernes con la sala llena.Ésta es la cruz compadres, vives al revés del mundo y trabajas cuando todos descansan para descansar cuando todos trabajan y no poder abandonar tu trabajo ante una emergencia inesperada. Un buen compañero me dijo hace años que nuestra profesión es una obra de teatro con dos pases diarios y sin apuntador.

 
Pero cuando lo pones todo en la balanza, te das cuenta que como dijo el gran Rosendo, son maneras de vivir y como tales has de aceptarlas y disfrutarlas. ¿Acaso no piensa lo mismo un bombero, un médico, un técnico de mantenimiento de una fábrica o un funerario?. Todas las profesiones tienen su cara y su cruz, pero, al menos la nuestra, compensa con creces pues trabajar en un entrono de ocio, con sonrisas y abrazos no tiene precio.
 

Tengo la gran suerte de trabajar en lo que me gusta y poder desarrollar mi pasión, ilusión y conocimientos y además, tengo la gran suerte de que esto me permite descubrir grandes personas con ganas de contagiar ilusión, pasión y sobre todo cariño.
 
Gracias a tod@s los miles de comensales que he cuidado, mimado y servido porque con vuestras sonrisas me habéis hecho un poco más feliz.
Categorías: Mi experiencia como restaurador | Etiquetas: , , , | 6 comentarios

Cansado

Lo primero quiero agradecer a Antonio su último post país de pandereta, gracias a él me atrevo a escribir este post, bueno más que atreverme me decido, pues hace tiempo que lucho por lo que a continuación contaré.

A los 16 años tuve una crisis de identidad, como cualquier adolescente, a mi me dio por colaborar con los entonces recién inaugurados servicios sociales subvencionados por el famoso 0,56% del IRPF, empecé a colaborar con Cruz Roja en la asistencia a domicilio y de ahí pasé a tocar casi todas sus áreas, fueron muchos años los que pasé en esta ONG y muchas cosas las que vi, todas ellas tenían un denominador común, no era el pueblo saharaui (con todos mis respetos) ni la foca monje del kilimanjaro, eran mis conciudadanos, esa mujer que vive en Mislata y teniendo a sus hijos en el piso de arriba hace 8 años que no ve la calle, ese joven que una noche loca decidió practicar sexo sin preservativo y ahora es un enfermo terminal de SIDA, aquella niña que se creía mujer y un día probó la heroína, porque es de mayores, y vació en ella su vida, acabando con todo aquello que podría haber sido y no fue. Fueron muchas las historias que viví y en las que intenté aportar mi granito de arena, mi sonrisa totalmente desinteresada. No, no quería ser un héroe, ni un crack, ni un genio ni nada parecido, sólo quería ser persona. Desgraciadamente a día de hoy mi negocio y mi día a día no me permiten colaborar de una manera tan cercana.

Hace poco descubrí las redes sociales de Internet y me di cuenta que, a través de ellas, podía aportar mi granito de arena, comunicar buen rollo, debo reconocer que recibir un mensaje agradeciendo una sonrisa, ver un comentario diciendo que le había alegrado el día, me ayudaba bastante a seguir con el buen rollo, me hacía sentir bien, me alegraba ser responsable de sonrisas anónimas, me gusta salir a la calle con una sonrisa y, aunque 99 me miren con cara de ¿éste es idiota?, siempre hay una persona a la que consigues arrancar una sonrisa

Antes de ser padre, antes de enamorarme de la madre de mi hija, no soportaba l@s niñ@s, ahora l@s ador@, son pur@s, son sincer@s y sobre todo son solidari@s. Ellos no buscan medallas, no quieren reconocimiento por sus causas, siguen su máxima: “compartir es vivir” y aquí es dónde las lágrimas me saltan, lágrimas de alegría por su pureza y lágrimas de tristeza por la nuestra perdida.

Basta ya de quejarnos que no podemos comprar una  tele, salir a cenar o pagar la revisión del coche, empecemos a invertir en sonrisas, trabajemos para que sonrían tod@s a nuestro alrededor. Otro mundo es posible herman@s human@s, otro mundo es posible, pero no somos todopoderosos ni omnipresentes ni omnipotentes, así que luchemos por mejorar nuestro día a día más cercano, sonriamos al camarer@ que nos pone el café de las mañanas, aunque él/ella no lo haga, guiñemos un ojo a ese niño que nos mira sin entender porque no hay pelo en nuestra cabeza, mostremos la mejor de nuestras sonrisas al conductor de al lado que mira con odio todo su entorno. 

Estoy cansado, cansado de escuchar y leer como las redes sociales tienen viralidad, cómo con un tweet llegamos a miles de personas, pues empecemos a sonreír en esos tuits, luchemos por la viralidad del buen rollo. Os aseguro que todo es posible y todo está por hacer y así lo leí en el primer tuit de uno de mis mejores amigos Migue, de que hay personas que han venido a este mundo a hacer más felices a los demás como Javi y ahora, apelando al Adorables a Rabiar  y a los Por Cierto de Antonio, luchemos por cambiar el mundo y hagámoslo, es tiempo de olvidar el dinero, al fin y al cabo no hay, y empezar a pagar en sonrisas e ilusión, porque la ilusión se contagia, lo sé porque lo he vivido en mis carnes. Sed felices human@s y empecemos a evolucionar a personas.

Categorías: Cábalas y más cábalas | Etiquetas: , , , , , | 4 comentarios

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